

BIOCLIMÁTICA
(Como parte de un convenio firmado entre la SCA Bogotá y Cundinamarca y la Asociación Colombiana de Bioclimática, ACBIO, tuvo lugar en nuestro auditorio un conversatorio sobre la bioclimática como primer eslabón de la arquitectura sostenible; tenemos una exposición de proyectos en nuestra galería, y hoy presentamos una columna de su presidente Eduardo Rocha)
La razón de ser de la arquitectura, que es la disciplina artística y técnica de proyectar y construir edificios, es proveer bienestar a sus usuarios.
Desde hace algunos años se ha estado hablando de construcción sostenible: los edificios se deben construir de tal manera que se ahorre agua y energía principalmente. Para lograr estos ahorros se recurre, con mucha frecuencia a los desarrollos tecnológicos como aparatos (grifos y sanitarios) que consumen volúmenes bajos de agua o iluminación LED de bajo consumo eléctrico y aires acondicionados eficientes, lo cual es pertinente.
Pero en muchas ocasiones, tal vez la mayoría, se olvida que la construcción sostenible nace desde las primeras etapas del proceso de diseño arquitectónico. Es necesario que los arquitectos con sus equipos de diseño tengan un profundo y detallado conocimiento del lugar en el que se va a desarrollar el proyecto. El análisis del lugar debe incluir las siguientes características que cada terreno para un proyecto tiene: topografía, clima (temperatura ambiente, precipitación, vientos, humedad), asoleación (recorrido aparente del sol durante el día, solsticios y equinoccios) y entorno y la comunidad del lugar.
Es aquí donde la bioclimática se convierte en la principal aliada del proyecto y por ende de los futuros usuarios de este. La disciplina de la bioclimática se desarrolla con metodologías que permiten hacer un análisis climático detallado y a partir de ahí plantea unas estrategias a seguir en el proceso de diseño arquitectónico. A manera de ejemplo, para un clima cálido es deseable que el edificio no reciba una alta radiación solar que calentarán demasiado los espacios interiores. Una correcta orientación y zonificación del edificio (que nacen en los primeros bocetos y esquemas) contribuyen a lograr esto. También se podrán plantear estrategias de sombreado con elementos de fachada o vegetación. Con estas sencillas prácticas se logran, en caso de que sea inevitable el uso del aire acondicionado, unos grandes ahorros de energía ya que serán necesarios equipos menos robustos para lograr el confort térmico que para un edificio en el que no se hayan tomado estas consideraciones.
Así como la arquitectura es el primer eslabón de la cadena de producción de un edificio, la arquitectura bioclimática es el primer eslabón de la cadena de producción de la construcción sostenible.

Cuando el cable llega, la ciudad también debe llegar a…
Las grandes obras de movilidad suelen ser celebradas como hitos urbanos, casi como si su sola existencia garantizara integración, equidad y transformación social. El Cable Aéreo San Cristóbal no se inscribe en esa narrativa; es una oportunidad para corregir una deuda histórica con los barrios de ladera: la de integrar infraestructura, espacio público y vida cotidiana en un mismo proyecto de ciudad comprendiendo que: la infraestructura no produce ciudad por sí misma. La ciudad se construye y se valida en el espacio público, en la escala cotidiana donde confluyen movilidad, paisaje y vida social.
Durante años, la inversión pública en estos territorios se ha concentrado en resolver la urgencia de conectar, transportar, pero pocas veces se ha detenido a cualificar lo que ocurre en la escala inmediata del individuo. El proyecto integral de revitalización alrededor del cable aéreo plantea un giro necesario: la infraestructura no basta si no transforma también los entornos sociales, ambientales y comunitarios que atraviesa.
La estrategia de intervención parte de una idea sencilla, pero poderosa: revitalizar no es embellecer. Revitalizar es reconocer las dinámicas sociales y ecológicas existentes y potenciarlas.
La aproximación metodológica resulta relevante por su carácter híbrido. El enfoque comunitario introduce una dimensión deliberativa en el diseño, el componente normativo asegura coherencia con los instrumentos de ordenamiento, entendiendo la legalidad como deber y derecho permanente mas no como una condición y el enfoque técnico, finalmente, apuesta a entender el costo como una apuesta hacia la calidad, la durabilidad y la sostenibilidad como criterios de interés común.
Esta visión integral permite que, pese a sus diferencias de escala y contexto, los cuatro parques: Bello Horizonte, La Joyita, Guacamayas y Altamira-Chiguaza actúen como nodos articulados de un mismo sistema de espacio público. Comparten criterios de sostenibilidad ambiental, paisaje, identidad territorial e integración socioeconómica, garantizando que la transformación no sea fragmentaria ni efímera.
Más allá del proyecto específico, hay una gran pregunta de fondo: ¿qué conocimiento tenemos del territorio que nos permita identificar las oportunidades de inversión en proyectos sin discriminar su escala con potencial urbano? Si el cable conecta barrios con centralidades, los parques deben conectar a las personas entre sí y con su territorio. Logrando así que la infraestructura se convierta en un verdadero motor de transformación urbana.
San Cristóbal ofrece una lección clara: apostar por la reinterpretación y la nueva concepción de un espacio público de calidad, el espacio público cualificado que produce pertenencia, cohesión, reconocimiento territorial y urbanidad.

Futuros compartidos
Las secretarías distritales de Cultura, Planeación y Hábitat lanzaron esta semana la estrategia “Bogotá 2038 futuros compartidos” que propone el desarrollo de 3 laboratorios de investigación y creación en territorios priorizados de la ciudad, en conjunto con universidades y comunidades, orientados a imaginar los equipamientos del futuro y a construir de manera colaborativa visiones, narrativas y propuestas que aporten a la visión de la Bogotá de 2038. Los resultados harán parte de una publicación y una exposición que incentivará la conversación y la imaginación ciudadana sobre los retos que plantea el porvenir de la ciudad cuando cumpla 500 años de su fundación.
Los laboratorios colaborativos que el distrito fomenta para mirar el futuro de la ciudad permitirán afianzar los lazos con la ciudadanía y posicionar la cultura, la planeación urbana y el desarrollo del hábitat como dimensiones determinantes en la construcción de visiones compartidas de ciudad.
Estos ejercicios de prospectiva involucrando muchos actores y concibiendo la ciudad como un todo complejo, como el sitio donde los equipamientos se conciben como parte de un ecosistema, involucrando temas que son transversales como lo social y demográfico, lo económico, lo cultural, el medioambiente, el bienestar, muy seguramente producirán una imagen de futuro multidimensional deseable mucho más cercana a la realidad.
Como Sociedad Colombiana de Arquitectos Bogotá y Cundinamarca queremos aportar nuestra visión y hacemos un llamado a construir sobre lo construido y mirar las últimas acciones sobre el espacio público que han mejorado a Bogotá y que han sido puestas en valor muchas de ellas en las BIENALES DEL ESPACIO PÚBLICO y sus memorias. Acciones desde la administración pública pero también desde lo privado, desde lo institucional, pero también desde las comunidades y los individuos, ejemplos de gestión de lo público, edificios dotacionales que se conciben como una continuidad del espacio público.
Desde hace más de 40 años el mecanismo de los concursos de diseño arquitectónico asesorados por la SCA han demostrado ser un mecanismo idóneo para escoger las mejores propuestas para construir colegios, dotacionales y centros de felicidad con las mejores calidades arquitectónicas y de integración con su entorno, marcando un antes y un después en la calidad de los equipamientos. Mecanismo que ponemos nuevamente a disposición de Bogotá.
También es importante trabajar en lo que se ha llamado cultura ciudadana:
Necesitamos que todos los bogotanos, que no son solo los que nacimos aquí, sino todos los que la habitan, se apropien de ella, aprendan a cuidarla, a quererla y entiendan que nuestra casa no empieza en la puerta de mi vivienda: nuestra casa es Bogotá.

LA ARQUITECTURA Y LA IMAGEN
A raíz de toda la situación que se presentó con el concurso para el diseño arquitectónico para el Museo Nacional del Ecuador, tenemos varias reflexiones:
Las imágenes: Últimamente, gracias a todo el fenómeno de las redes sociales, con su pérdida de capacidad de atención por más de 3 minutos, con su preponderancia de las imágenes para definir nuestra vida, tenemos un enfoque que ahora se traslada a la arquitectura para decidir qué es lo bueno y qué es lo malo. En una propuesta para un edificio o un sitio, convergen y se amalgaman muchas disciplinas muchos análisis, muchos enfoques, muchas respuestas a requerimientos normativos, programáticos, aspiracionales, económicos y sociales. No puede ser que una propuesta, y menos a nivel de anteproyecto, sea descalificada simplemente por una imagen. No puede ser que a partir de ese fusilamiento a una imagen se genere una presión indebida y que se ceda a esta, simplemente por acallarla, pasando por encima de un jurado calificado.
Los concursos de arquitectura especialmente los asesorados por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, con una historia de más de ochenta años de existencia, han demostrado ser el mecanismo más idóneo para escoger entre múltiples propuestas, la que mejor cumpla con las condiciones establecidas en sus bases.
Este mecanismo que a través del tiempo se ha ido afinando y sofisticando para garantizar que el resultado sea el mejor tiene dos momentos primordiales:
Unas bases cuidadosamente construidas en las cuales quedan establecidos claramente todos los requerimientos aspiracionales, funcionales, normativos, del contexto, técnicos y económicos, y las condiciones de participación.
Un jurado muy calificado, conocedor y comprometido con las bases. Pero sobre todo concebido como un ente autónomo tanto de la SCA como del cliente o entidad promotora, cuyo veredicto es emitido sin presiones externas y después del estudio concienzudo de todas las propuestas. Veredicto que tiene sus instancias para ser controvertido y para recibir aportes o críticas, pero que después de esta etapa se vuelve definitivo. Veredicto que puede ser acogido por la entidad promotora o rechazado con una resolución motivada.
La participación de la ciudadanía es muy importante para que un proyecto, y más de este tipo, consiga tener arraigo, aceptación y apropiación. Pero esta participación debe tener también sus momentos y tiempos: Es muy deseable cuando se está estructurando el proceso y se está haciendo el diagnóstico y definiendo los criterios básicos; pero de ahí en adelante el tema se le debe dejar a los arquitectos. Como ciudadanos, como pacientes sabemos que queremos, qué nos falta y qué nos duele, pero la solución se la dejamos a los expertos que saben cómo dar respuesta a la situación.

Los antejardines
Esa zona libre privada entre el espacio público y las construcciones, que en la mayoría de las urbanizaciones que se construyeron en el siglo XX en nuestras ciudades fue concebida como zona verde y de aislamiento, un componente salido de la “Ciudad Jardín”, ha venido experimentando un proceso de degradación hasta el punto de que en el POT vigente en Bogotá, para las zonas con tratamiento de renovación, que cubren la mayor parte de la ciudad consolidada, ya no existe.
De sus orígenes como espacio verde y de ornato, de aislamiento entre la calle y la vivienda, pasamos al espacio para la barrera y la protección mal entendida, se delimitaron con rejas y muros altos que produjeron más deterioro y más sensación de inseguridad; De un espacio público despejado, verde, con control visual natural desde las edificaciones, pasamos a uno árido, constreñido, con poco control visual, que se siente inseguro y que es inseguro funcionalmente. En el mejor de los casos los antejardines pasaron a ser jardines privados, pero en su gran mayoría pasaron a endurecerse y ser estacionamientos o depósitos. Del muro al techo no hubo sino un paso y esto reforzado por el cambio de vocación de las zonas y el dejar hacer de las autoridades, vino la invasión con construcciones. En este recorrido olvidamos el papel primordial que esos espacios verdes juegan en nuestras ciudades y en nuestra vida y salud mental: como moduladores del clima, productores de oxígeno, sitio para la fauna y la continuidad biológica y control y absorción de las aguas lluvias. En un momento el antejardín se definió como un espacio privado pero que hacía parte del espacio público y cuando las normas establecieron las “Áreas de actividad múltiple” se permitió su integración con el espacio público, para suplir esa deficiencia en la capacidad de los andenes para atender la intensidad de los nuevos usos.
Históricamente, del área que cada POT habilita para nuevos usos o modalidades de desarrollo, solo una mínima parte se lleva a cabo. En el actual, la mancha de “renovación” y sus nuevas condiciones de edificabilidad, bajo la cual quedó gran parte de las zonas consolidadas de Bogotá, y con escenarios de renovación predio a predio como todavía se hace una gran parte de la ciudad, son una desmejora de las condiciones de espacio de la ciudad: Endurecimiento de zonas verdes, menos arborización y vegetación menos posibilidades de infiltración de las aguas lluvias y sobre todo se pierde la oportunidad de mejorar las condiciones del espacio público incorporando estas al espacio libre y no al área construida en zonas que van a tener un importante incremento en la densidad de usuarios además de la destrucción de los perfiles y conjuntos urbanos con distintos paramentos y alturas.

EL DETERIORO DE LA CIUDAD CONSOLIDADA
De la sombra a la sombrilla, de la toma que llega de la loma a la botella que la embotella, del desaire al aire
Las urbes se deben a sus ciudadanos y no a pesar de ellos, es al contrario.
Barrios enteros residenciales llenos de memoria y arraigo, sucumben ante el cáncer de los usos permisivos de los mal aplicados planes de ordenamiento.
Estos parecen más bien planes para desplazar la vivienda y el verde que merece la convivencia ciudadana.
Craso error básico.
Cualquier entidad gubernamental mínimamente capacitada y asesorada debería ir más allá del mero papel de las licencias. Qué hace que las curadurías no hagan respetar la norma en la práctica permitiendo el impacto negativo de lo que aprueban? Entonces, aquí las suspicacias son inevitables...
Los patrimonios prediales colapsan y se desplazan ante las invasiones flotantes humanas y vehiculares diurnas y nocturnas. Ruido, basuras, inmovilidad e inseguridad, abruman a los vecinos que deben hacer callar y recoger una y mil veces.
Permiten talar árboles ancianos y construir sobre pulmones verdes y humedales urbanos para sembrar cemento ambientado con plántulas encerrándose en vidrio climatizado, regando pavimento para más gases contaminantes en vez de dar paso al peatón con espacios nuevos o transformados para recorrer, estar y disfrutar. No se debería crear conflicto de uso, sino reciclar y convivir en armonía, esto es sana ciudadanía. Entonces muchos quisieran quedarse pero terminan irremediablemente desplazados.
Las entidades no lo hacen, son los vecinos quienes de un lado, deben defender el bienestar enraizado en la protección de sus propiedades y de su espacio público. Del otro, choca la hegemonía de lo productivo a merced de lo que dé el consumismo.
Las urbes y sus bordes crecen sin control bajo el mandato predominante que no es otro que el monetario. Así, los llamados a planificar el entorno urbano y el intercambio semi urbano, parecen instituciones más bien sólo con nombres y estatutos nobles. Sirven en su mayoría a la explotación de los recursos básicos desbordando límites demandantes de servicios a costa de la sostenibilidad alimenticia que producen periferias inmediatas, aunado al peligro del equilibrio delicado del agua y de la biodiversidad.
Indiferentes ante lo que implica ya en un futuro nada lejano, apagarán los fuegos de sequías en lugar de prevenirlos y lavarán el lodo en vez de contenerlo del todo.
Las herramientas para revertir lo incivilizado que está ocurriendo las contiene el cerebro humano... pero urge una reingeniería pronta no sólo técnica sino moral.

EL ARTE DE VIVIR (Viv-tėktura)
¡Nadie nos advirtió en la que nos estábamos metiendo! Simplemente pasamos el dedo por encima del listado de facultades de arquitectura con la decisión tomada: nos haríamos Palladio, manejaríamos la geometría daVinciana con el meñique y transformaríamos ciudades y sociedades… en los próximos siglos hablarían de nosotros con respeto.
A las primeras clases llegamos cargados de escuadras y puntos de fuga, con un escalímetro flexible que era lo primero que nos embolsillábamos cuando íbamos a rumbear, y entre tintos, desvelos, mucho humo, pérdida de peso y múltiples dormidas jetiabiertos en las busetas, se nos fue cerrando el panorama de la vida.
Siempre he creído que los arquitectos sabemos poco de mucho, incluso de arte; se nos pregunta por los embarazos de las gallinas (por ejemplo) y tenemos suficientes respuestas para dar tiempo de pedir más aguardiente en cualquier reunión a la que, equivocadamente, nos hayan convidado. Sabemos de tanto, tanto tantos, que llegamos a creernos que sabemos mucho, y con ese impulso comprometido seguimos ávidos de conocimiento sobre temas inútiles y por tanto entretenidos.
No nos bastó el comprender (por fin) esos conceptos abstractos como la relación interior-exterior, la escala humana, el lenguaje de la edificación y etc, sino que con el ejercicio de la profesión nos dejamos involucrar en el “tectum y el factum” que aparte de conseguir ubicar humedades con las cejas resultó ser una labor casi mágica y milagrosa donde las soluciones adecuadas no disponían del dinero necesario… por suerte las abuelas nos tejieron parches en croché que se ajustaban al presupuesto… hombre, servir no mucho, pero bonitas sí quedaron.
Un día, ya maduro (preanciano dirán algunos), me dio por mirar atrás a evaluar lo hecho y con tristeza noté que ni me acerqué a Palladio o a da Vinci y menos a Le Corbusier, y lo que es peor, por intentarlo se me olvidó vivir, lo que me obligó a tener que recordarme (por aquel arquimasoquismo aprendido), a buscarme en mi pasado, cosa que la tomé con la misma obsesión cartesiana y comprendí ( para disculparme) que LA VIDA ESTÁ HECHA DE MOMENTOS, así como la eternidad lo está de segundos, ¡y yo los tuve!, y reconociéndolos logré re-amistarme conmigo mismo, apaciguar a mi ego frustradongo y calentarme el pecho desnudo carente de medallas tintineantes.
Así logré reunir cien historias propias, con las que pretendo motivarlos a que cada uno se recuerde, en un libro que ahora miro con orgullo: EL GATO DESNUDO (el.gato.desnudo@hotmail.com) que me grita que no sea tonto, que sí, que sí viví!

LAS LEYES DE WILLY
Se nos fue el arquitecto Willy Drews, educador y maestro, gran diseñador, excelente persona. Tuve la oportunidad de interactuar con él porque en varios concursos de la SCA que organicé, él fue uno de los jurados, demostrando ser un arquitecto con el juicio muy certero y con gran dominio de los temas de la profesión, además de demostrar su gran don de gentes.
Con un sentido del humor muy fino nos dejó sus “Leyes de Willy para arquitectos” donde retrata situaciones del ejercicio de los arquitectos, muchas veces frustrantes, que hoy siguen teniendo vigencia, cito solo algunas, pero lo mejor es leer el texto completo:
- Ley del lote estrecho: A todos los lotes les falta un metro de ancho
- Ley del topógrafo: Dos levantamientos topográficos de un lote nunca son iguales. Corolario: Si existe un levantamiento, es confiable; si existen dos, ninguno es confiable.
- Ley de las nuevas medidas: Si le cambian las medidas de un lote cuando el proyecto está avanzado, no lo modifique. De todos modos, esas medidas tampoco son ciertas.
- Ley del lote discreto: No importa que su proyecto quede en un lugar escondido, si es malo, todo el mundo lo encontrará.
- Ley de la norma: Toda norma puede tener varias interpretaciones. Siempre aplica la más desfavorable para su proyecto.
- Ley del bicliente: Todo cliente necesita dos proyectos: Una ampliación de un garaje y un gran edificio. La ampliación del garaje si se hace.
- Ley de oro del diseño: El que pone el oro impone el diseño.
- Ley del nadie sabe: El cliente nunca sabe lo que quiere. El arquitecto tampoco sabe lo que quiere el cliente. El cliente nunca entiende lo que quiere el arquitecto. Corolario: El diseño nunca refleja ni lo que quiere el arquitecto ni lo que quiere el cliente.
- Ley del cliente-arquitecto: El cliente es un arquitecto que no sabe dibujar. A mayor costo del proyecto, más arquitecto el cliente y más dibujante el arquitecto.
- Ley del trabajo gratis: Si un cliente llama “monito” al anteproyecto, es que no le va a pagar.
- Ley del error: Si descubre un error en un plano, no se moleste en llamar a la obra. Ya estará hecho.
- Ley de la aparente satisfacción: Si un cliente queda satisfecho: a) No ha entendido el proyecto. b) No lo ha pagado. c) El arquitecto se equivocó.
- Ley de las instrucciones: Si las instrucciones que usted da en la obra pueden ser malinterpretadas, serán malinterpretadas…

92 años
Si, hace 92 años, el 6 de junio de 1934, en Bogotá, en las oficinas del arquitecto Alberto Manrique Martín “se reunieron los siguientes arquitectos e ingenieros constructores: Alberto Manrique Martín, Juan De La Cruz Guerra Galindo, Alberto Manrique Convers, Carlos Martínez, Luis Alberto Martínez Angulo, Ignacio Martínez Cárdenas, Roberto Pachón, Ignacio Piñeros Suárez y Miguel Rosales”, para llevar a cabo la sesión inaugural de la Sociedad Colombiana de Arquitectos. Fue elegido primer director el arquitecto Carlos Martínez.
Dice el acta número 1: “El señor arquitecto Manrique Martín manifestó que el objeto de la reunión era el de considerar la conveniencia de que los Arquitectos e Ingenieros Constructores Nacionales tuvieran un mayor entendimiento y contacto, un poco más de solidaridad en las actividades profesionales, etc. Acción está que redundaría en beneficio exclusivo de ellos mismos. Agregó que casi todos los profesionales de otras ciencias o especialidades pertenecían más o menos a algún club o agrupación, en donde el cambio de ideas fomenta y desarrolla la solidaridad que debe existir entre quienes se dedican a una misma profesión. Finalmente manifestó que se presentaba la ocasión de dar vida a la Sociedad Colombiana de Arquitectos, aprovechando la oferta de local que había hecho muy galantemente la Sociedad Colombiana de Ingenieros para facilitar las reuniones de la nueva Sociedad.”
Mediante el decreto 1782 del 8 de junio de 1954 la SCA fue reconocida como cuerpo consultivo del estado.
En 1973 se decía que la SCA “es una colectividad gremial, una asociación de carácter civil de interés profesional sin ánimo de lucro cuya finalidad consiste en fomentar la arquitectura y el urbanismo, cultivar la ética profesional del arquitecto y propender por la defensa, la protección y el mejoramiento de la profesión de arquitecto” también se hablaba de la función social de la arquitectura.
Hoy más que nunca la SCA sigue siendo relevante a nivel nacional y referente a nivel mundial porque:
- Defiende, discute y proyecta el valor de la arquitectura como un bien público que construye identidad, memoria y futuro para Colombia.
- Representa a los asociados y arquitectos, es voz colectiva
- Defiende la ética y la calidad profesional, para que la arquitectura en Colombia responda a criterios de responsabilidad social, sostenibilidad, seguridad y pertinencia cultural.
- Construye comunidad y asociatividad, crea vínculos entre profesionales de distintas generaciones y regiones.
- Fomenta el pensamiento crítico y la cultura arquitectónica: A través de bienales, congresos, publicaciones, premios, foros, seminarios y encuentros, la SCA impulsa el debate público sobre:
- Ciudad y territorio
- Vivienda y espacio público
- Patrimonio y memoria
- Sostenibilidad e innovación
- Impacto social y territorial: Una buena arquitectura y un buen urbanismo significan mejores viviendas, espacios más dignos, ciudades más justas y entornos más resilientes. Por eso su papel trasciende la profesión y se proyecta hacia toda la sociedad.

LA VIVIENDA DIFERENCIAL
En el lanzamiento de la fundación Emecé Ijjasz de Murcia, cuyo objetivo será llevar a cabo investigaciones sobre la vivienda, se realizó el panel “Vivienda Diferencial, un reto creativo para la sociedad” con participación del ministerio de vivienda, ciudad y territorio, del ministerio de cultura y de RenoBo. La base fue el Decreto 1341 de 2025.
Este decreto regula el hábitat y la vivienda diferencial en Colombia, considerando la diversidad étnica y cultural y establece un enfoque diferencial en la política de vivienda, priorizando las condiciones socioeconómicas y culturales de poblaciones vulnerables, incluyendo pueblos indígenas, comunidades negras, afrocolombianas, raizales, palenqueras, campesinas y víctimas del conflicto armado. Además, se promueve el uso de materiales y sistemas constructivos locales, respetando las características geográficas, climáticas, culturales e históricas de cada región.
También establece normas para intervenciones estatales en hábitats y viviendas diferenciales considerando sus características únicas y derechos bioculturales. Aquí “hábitat” y “vivienda diferencial” están determinados como asentamientos con componentes socioculturales, territoriales y arquitectónicos específicos, que requieren intervenciones diferenciadas. Estas intervenciones deben reconocer la biodiversidad, adecuarse culturalmente, ser sostenibles y fortalecer los medios de vida de las comunidades.
Este mismo tratamiento se le debe dar a la “Vivienda de Interés Cultural” que se “caracterizará por estar totalmente arraigada e imbricada en su territorio y su clima; su diseño, construcción, financiación y criterios normativos obedecen a costumbres, tradiciones, estilos de vida, materiales y técnicas constructivas y productivas, así como a mano de obra locales. Y se localiza tanto en zonas rurales como en sectores o edificios declarados bienes de interés cultural. Las normas técnicas deberán incorporar los atributos y las condiciones de la VIC que reconozcan sus particularidades, siempre que se garantice la seguridad de sus moradores.
El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio definirá parámetros para identificar y caracterizar hábitats y viviendas diferenciales, considerando aspectos territoriales, físicos, ambientales, sociales, culturales y económicos. Las intervenciones en estos hábitats deben conservar y fortalecer las condiciones sociales y materiales, respetando las costumbres ancestrales. Las entidades territoriales pueden adoptar normas específicas para estos asentamientos, considerando el conocimiento ancestral y mecanismos de adaptación de las comunidades.
Este decreto es un paso más para la promoción, conservación y mejoramiento de la vivienda diferencial y la vivienda de interés cultural, pero también lo podemos ver como una oportunidad, un punto de partida para repensar la producción de vivienda en Colombia, especialmente la VIS y la VIP, para que deje de ser concebida principalmente como un ejercicio financiero y pase a tener en cuenta las especificidades de cada territorio y comunidad de nuestro país.

Carlos Morales Hendry
En la Sociedad Colombiana de arquitectos Bogotá y Cundinamarca inauguramos la exposición Diez Obras de Carlos Morales Hendry mediante una conversación entre amigos dentro de La Semana del Arquitecto Consagrado 2026.
Con la iniciativa del arquitecto Álvaro Hernández y participación de la arquitecta Juana Mariño y de los arquitectos Sergio Trujillo, Mauricio Pinilla y muchos amigos, exalumnos y conocidos hicimos un recorrido por la trayectoria profesional y de vida de una persona muy importante para la arquitectura colombiana de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Importante porque abrió caminos y ha sido la inspiración para muchos.
Las palabras de Carlos fueron una clase magistral: Sus motivaciones para estudiar arquitectura, sus estudios, sus influencias, sus socios de vida y de ejercicio profesional, la aplicación en Colombia del concepto de conjunto residencial, que más que buscar la seguridad lo que perseguía era la formación de comunidades, de familias extensas compartiendo espacios y vidas. El ejercicio de una modernidad crítica, con una manera de usar los materiales y la comprensión del lugar y del entorno. Usando formas tranquilas produjo edificios que más que contraponerse, complementan el lugar y lo hacen más grato para la vida.
Ejerció y ejerce la docencia, primero en la decanatura de la facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes y después en Isthmus ese proyecto innovador en la enseñanza de la arquitectura que sigue consolidándose y constituyéndose en un modelo para seguir. La enseñanza de la arquitectura debe ser un proceso agradable y enriquecedor tanto para quien enseña como para quien está aprendiendo.
Asumió el reto de organizar foros de arquitectura internacional aquí en Colombia en una época en que las comunicaciones eran principalmente por carta y excepcionalmente por llamadas telefónicas de larga distancia, el internet era incipiente y no existían las redes sociales ni la mensajería instantánea. Gracias a su persistencia, paciencia y empuje pudimos tener aquí a figuras de primer orden de la arquitectura mundial, y puso a Colombia en sus hojas de ruta.
Paralelamente consolidó un proyecto editorial que nos puso a mirar no solo al norte y al primer mundo sino hacia nuestros vecinos, con más de 20 publicaciones de monografías de arquitectos latinoamericanos el proyecto Somosur destacó el gran trabajo de arquitectos de los cuales teníamos escasas o ninguna referencia.
Carlos nos ha mostrado que para ser buen arquitecto se tiene que ser un humanista: no es solo producir construcciones y formas interesantes, es entender que la arquitectura tiene el poder de moldear, transformar y enriquecer la vida de quienes la habitan y que es un ejercicio ético.
Larga vida a Carlos Morales.

ATENCIÓN DE EMERGENCIA AL PATRIMONIO (2)
Por tratarse de temas muy importantes y pertinentes para nuestra situación actual los que se trataron en la pasada celebración del Dia Internacional de los Monumentos y los Sitios con el tema “La Atención de Emergencia en la Protección del Patrimonio”, coordinada por ICOMOS Colombia, pasamos a enunciar los que por falta de espacio no lo hicimos en la columna pasada:
Emilio Flores, Julio Pérez y Vladimir Tovar nos mostraron su trabajo para proteger las últimas iglesias de madera que quedan en la zona del Sinú y que sufrieron con la pasada ola invernal.
María Isabel Tello, directora del Instituto Carlos Arbelaez Camacho de la Universidad Javeriana, nos habló de su trabajo para incluir al Torbellino en la lista del patrimonio inmaterial de Cundinamarca, que exigió nuevos enfoques y el desarrollo de metodologías.
Diego Parra, Director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, expuso el reciente caso de un camión de la basura que impactó contra una casa patrimonial en La Candelaria; como la aprobación prácticamente en 15 minutos de la intervención de primeros auxilios y el diagnóstico y autorizaciones correspondientes, el acompañamiento jurídico se pudieron hacer muy agilmente. La misma agilidad que le quiere imprimir a todas las gestiones ante la secretaría, por ejemplo mediante la organización de “aprobatones” mecanismo que busca evacuar en muy poco tiempo trámites que antes duraban años. Desde junio de 2025 hasta hoy se han vializado 3800 proyectos para intervenir y proteger el patrimonio, Todo esto bajo la visión de que la inversión de los privados en la conservación y adecuación del patrimonio es importantísima y hay que facilitarla para que no se vaya para otros lados.
María Claudia López nos habló de varios programas que se implementaron en su viceministerio dirigidos a las comunidades desplazadas ya sea por la violencia o por el clima, en los que la cultura se convierte en un bálsamo para esta tragedia, no solo como recreación sino como generador de patrimonio.
Mariana Patiño nos mostró cuan complejo puede ser el enfoque para hacer la reconstrucción de la fachada de una pequeña casa en un entorno patrimonial donde resulta ser más importante conservar el paisaje urbano histórico.
Pedro Pablo Rojas nos mostró el proceso que llevó a cabo en la catedral de Sáchica, riguroso así el edificio no esté declarado de interés cultural, pero retomo sus conclusiones y recomendaciones que deberíamos tener en cuenta no solo expertos y autoridades sino todos como comunidad: Emergencia no es improvisar, no es reconstruir per se, sino recuperar lo existente, no es afectar, alterar o desconocer la norma, no es olvidar o desconocer los sistemas constructivos constitutivos del bien inmueble, no es aprovechar para edificar y alterar índices, no es para derroche presupuestal, no es confundirla con barullo y/o caos de destrucción patrimonial, no faculta para terminar de destruir un inmueble.
Recomendaciones:
Informar de inmediato a los entes competentes sobre la emergencia y sobre las acciones a desarrollar, solicitar asesoría especializada, intervención hecha por profesionales expertos, ejecutar las obras con mano de obra capacitada, Agilizar los trámites, mantener la técnica constructiva, prever por la recuperación del bien afectado, nunca intervenir sin asesoría de expertos, informar a la comunidad para que sea partícipe, una emergencia bien aprovechada se convierte en una oportunidad.

ATENCIÓN DE EMERGENCIA AL PATRIMONIO
Recibimos en nuestro auditorio a nuestros amigos y colegas de ICOMOS Colombia (Consejo Internacional para los monumentos y los sitios) una asociación profesional interesada en la conservación, protección y valoración del patrimonio cultural colombiano.
Celebramos el Dia Internacional de los Monumentos y los Sitios con el tema “La Atención de Emergencia en la Protección del Patrimonio” coordinada por su presidente Kevin Echeverry y su secretaria Ilona Murcia entre otros.
Muchos temas interesantes, que se pueden ver en nuestro canal de Youtube, de los cuales señalo:
Emilio Flores, Julio Pérez y Vladimir Tovar nos mostraron su trabajo para proteger las últimas iglesias de madera que quedan en la zona del Sinú y que sufrieron con la pasada ola invernal.
Diego Parra, Director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, expuso el reciente caso de un camión de la basura que impactó contra una casa patrimonial en La Candelaria; como la aprobación prácticamente en 15 minutos de la intervención de primeros auxilios y el diagnóstico, las autorizaciones correspondientes, el acompañamiento jurídico se pudieron hacer muy ágilmente. La misma agilidad que le quiere imprimir a todas las gestiones ante la secretaría, los “aprobatones” mecanismo que busca evacuar en muy poco tiempo trámites que antes duraban años. Desde junio de 2025 hasta hoy se han vializado 3800 proyectos para intervenir y proteger el patrimonio, Todo esto bajo la visión de que la inversión de los privados en la conservación y adecuación del patrimonio es importantísima y hay que facilitarla para que no se vaya para otros lados.
María Claudia López nos habló de varios programas que se implementaron en su viceministerio dirigidos a las comunidades desplazadas ya sea por la violencia o por el clima, en los que la cultura se convierte en un bálsamo para esta tragedia, no solo como recreación sino como generador de patrimonio.
Pedro Pablo Rojas nos mostró el proceso que llevó a cabo en la catedral de Sáchica, riguroso así el edificio no esté declarado de interés cultural, pero retomo sus conclusiones y recomendaciones que deberíamos tener en cuenta no solo expertos y autoridades sino todos como comunidad:
Emergencia no es improvisar, no es reconstruir per se, sino recuperar lo existente, no es afectar, alterar o desconocer la norma, no es olvidar o desconocer los sistemas constructivos constitutivos del bien inmueble, no es aprovechar para edificar y alterar índices, no es para derroche presupuestal, no es confundirla con barullo y/o caos de destrucción patrimonial, no faculta para terminar de destruir un inmueble.
Si usted conoce de una emergencia que afecte los bienes patrimoniales se recomienda:
Informar de inmediato a los entes competentes sobre la emergencia y sobre las acciones a desarrollar, solicitar asesoría especializada, intervención hecha por profesionales expertos, ejecutar las obras con mano de obra capacitada, Agilizar los trámites, mantener la técnica constructiva, informar a la comunidad para que sea partícipe, una emergencia bien aprovechada se convierte en una oportunidad.

ESPACIO PÚBLICO EN EVOLUCIÓN
La SCA ha sido testigo y protagonista de procesos de modernización, de debates sobre patrimonio, de la expansión urbana, del surgimiento de nuevas formas de habitar y de los desafíos que plantea este país diverso, complejo y desigual. Ha defendido la calidad del espacio construido y del espacio abierto, la dignidad del oficio y la arquitectura como bien público.
En el catálogo de la BIENAL DEL ESPACIO PÚBLICO 2025 V3 que se lanzó la semana pasada, además de los excelentes proyectos que recibieron reconocimientos en las distintas categorías resaltamos:
- La evolución tanto de la configuración del espacio público como de la normativa que lo regula.
El Manual del Espacio Público – MEP, es producto de la madurez de la ciudad en la expedición de reglamentaciones prácticas para la configuración del Espacio Público.
La importancia de lo inmaterial en la valoración del espacio público.
La Categoría Proyecto Académico, abrió la oportunidad de valorar la producción de conocimiento, no solo las obras construidas; configuró un nuevo espacio de análisis; y coincide con reflexiones profundas hechas en el marco de la Agenda Académica como:
Lo planteado por Diego Parra en la Mesa Temática - Tecnología para la Recuperación del Espacio Público: la capacidad del espacio público de configurar, con el paso de los eventos, un sistema patrimonial vivo.
Lo planteado por Armando Silva: el poder identificarse con la ciudad imaginada, por encima de la ciudad real.
Y lo Planteado por Fernando Viviescas: la necesidad de la humanidad de producir conocimiento para resolver los problemas comunes de las sociedades en el espacio público.
- La interacción social en el espacio público es una señal de su apropiación nos retrata como sociedad, es un testimonio del estado de la igualdad, democratización y participación, aspecto que tocaron Juan Carlos Flórez, Carlos Niño y Laura Zarta, en la Mesa Temática – El Espacio Público como Escenario; y sin que se hubiera predeterminado, también en las experiencias comunitarias de la Mesa Temática - Dimensiones de la Accesibilidad en el Espacio Público, evidenciando las actividades de tres lideresas que han logrado cambios estructurales con sus comunidades, destacándose la relevancia de la participación de la mujer en la transformación del espacio público y la sociedad.
El proyecto galardonado con el reconocimiento en la Categoría Proyecto Académico, titulado “Desorientación sexual del cis-tema espacial urbano (...)", reflexiona sobre la producción del espacio público como un acto político de resistencia de las comunidades minoritarias. Es posible leer la sociedad de un lugar a partir de su espacio público.
Estas y otras reflexiones están al alcance de la todos en las relatorías de la Agenda Académica que hacen parte de los contenidos del Catálogo.

CELEBREMOS LA ARQUITECTURA Y A LOS ARQUITECTOS
Por esta época la Sociedad Colombiana de Arquitectos quiere celebrar la arquitectura y celebrar a los arquitectos para esto está convocando a dos actividades que son el corazón de nuestra profesión y de nuestra asociación:
Ya está abierta la convocatoria para la XXX Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo 2026, y si, ya son treinta versiones desde la primera que se llevó a cabo en 1962 y por eso se ha convertido en “el principal escenario de reconocimiento, reflexión y divulgación de la arquitectura que se produce en el país”. La nuestra es la bienal más antigua de América y la segunda más antigua del mundo.
“Más que un certamen, la Bienal es un escenario de encuentro para la arquitectura colombiana: una plataforma desde la cual se construye memoria colectiva, se proyectan nuevas ideas y se visibilizan las prácticas que contribuyen a transformar nuestras ciudades y territorios. En ella confluyen arquitectos, instituciones, academia y ciudadanía, unidos por el propósito común de reconocer y promover la excelencia de la arquitectura como expresión cultural y como herramienta para el desarrollo del país.”
En sus diez categorías: Ordenamiento urbano y regional, Diseño urbano y paisajismo, Proyecto arquitectónico, Vivienda Colectiva, Vivienda Individual, Arquitectura de interiores, Arquitectura efímera, Patrimonio e intervención en lo construido, Investigación, teoría y crítica y Divulgación y publicaciones, pueden participar los proyectos desarrollados y construidos en los últimos cinco años.
Este año, dentro de este mismo marco, también tendremos la Primera Bienal Latinoamericana de arquitectura de Colombia 2026, dedicada a los proyectos que se desarrollaron en Latinoamérica, La VII Bienal de Estudiantes de Arquitectura 2026, con las mismas categorías de la bienal, y también se entregará el PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2026, la máxima distinción que otorga la Sociedad Colombiana de Arquitectos.
Así es que invitamos a todos los arquitectos a participar. El último plazo para presentar postulaciones es el 8 de mayo de 2026.
La otra actividad es el reconocimiento “40 ARQUITECTAS Y ARQUITECTOS MENORES DE 40”, convocado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, busca identificar y visibilizar a cuarenta arquitectos colombianos menores de cuarenta años cuyas prácticas reflejan nuevas maneras de entender y ejercer la arquitectura en el mundo contemporáneo”. Las postulaciones se reciben hasta el 6 de abril.
El 30 de abril, en un majestuoso escenario como lo es el Teatro Colón de Bogotá, tendrá lugar el acto de reconocimiento a estos jóvenes arquitectos y también tendremos un homenaje a nuestros arquitectos mayores, nuestros maestros, nuestros guías, nuestros ejemplos.
TODOS ESTÁN INVITADOS

La región metropolitana
Asistimos a la presentación del estudio “Huella Urbana regional y metropolitana” de Bogotá – Cundinamarca en la sede de la gobernación de Cundinamarca, y que muestra cómo está creciendo la región.
Del análisis de la evolución del crecimiento de la mancha urbana, de la urbanización de la región en los últimos 27 años, salen conclusiones y proyecciones, muchas para nada tranquilizadoras:
- La superficie urbanizada de Bogotá y de 35 municipios de Cundinamarca se duplicó entre 1997 y 2024, lo que evidencia la necesidad de un cambio de modelo de crecimiento que pase de extensivo a inteligente, con una visión sostenible y responsable.
- Bogotá aumentó en 15% su huella urbana y en 60% su población.
- Entre 1997 y 2050 la huella urbana de Bogotá se duplicará.
- Bogotá ahora empieza a perder población, pero necesita más viviendas y que respondan a la nueva conformación de las familias.Para el 2050 tendrá 830.000 habitantes menos.
- El 61% de la demanda de vivienda se concentra en Bogotá.
- En la región los asentamientos informales pasaron del 3% al 11%
- El 43% de los municipios de la región tienen su Plan de Ordenamiento Territorial desactualizado
- La urbanización ilegal de suelos de protección creció el 105%
- La densidad de la urbanización bajará de 184 a 134 habitantes por km2
- La infraestructura no crece al ritmo de la huella
- La generación de energía eléctrica cae afectando la seguridad energética.
- En la región seguimos con déficit de Ptares (Plantas de tratamiento de aguas residuales)
- En la región se hacen 14 millones de viajes diarios y el tiempo promedio de cada viaje en transporte público metropolitano es de 79 minutos.
- Bogotá y 15 municipios más se encuentran en amenaza alta por el cambio climático.
- La región genera el 31,5 % del PIB del país.
- Tiene el aeropuerto con más tráfico aéreo de Latinoamérica
- Concentra el 41% de los operadores logísticos
El estudio identifica oportunidades de planificación para absorber el crecimiento de 37.000 hectáreas previsto al 2050, garantizando la protección de los recursos naturales y el suelo rural.
La investigación propone soluciones concretas para densificar el crecimiento cerca de los grandes proyectos de transporte, fortalecer centros urbanos clave y atender la informalidad, blindando así la seguridad hídrica y la competitividad de la región.
Lo que se evidencia aquí es que hoy más que nunca se debe avanzar en tener una visión regional que lleve a acciones coordinadas entre todos los municipios para lograr el desarrollo armónico total y el cambio de malas tendencias que hoy se evidencian, Las acciones individuales en un municipio terminan afectando toda la región.

La vivienda colaborativa
Con el nombre de “Vivienda Colaborativa en Colombia, mitos, leyendas y sueños”, ETH Zurich/ ETH Wohnforum y su directora ejecutiva Dr. Jennifer Duyne Barenstein; La Universidad Nacional de Colombia/ Instituto de Estudios Urbanos con la Dr. Ana Patricia Montoya; y los candidatos a doctores Daniela Sanjinés, Natalia Quiñonez y Ramón Bermúdez y todo un gran equipo organizaron y desarrollaron la exposición y una serie de conferencias, la cuarta actividad de este año que tiene lugar en el Centro Cultural de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Bogotá D. C, y Cundinamarca.
Vivienda Colaborativa es un “concepto que engloba una amplia gama de formas bajo las cuales grupos de residentes gestionan, diseñan, desarrollan y habitan colectivamente su vivienda. Se caracteriza por compartir una visión común sobre cómo vivir juntos; la presencia de espacios de uso compartido; una intencionalildad en haber escogido vivir de esa manera; una gobernanza y gestión colectiva robusta; y un compromiso en el tiempo durante las diferentes fases del proyecto y la convivencia”
“La crisis global de la vivienda ha puesto en evidencia los límites de los modelos tradicionales de provisión habitacional, marcados por la finaciarización y la especulación inmobiliaria. En este contexto, los modelos de vivienda colaborativa en América Latina y en el mundo, basados en la autogestión, la cooperación y la desmercantilización de la vivienda, han demostrado ser una alternativa viable para diversificar las posibilidades de acceso en el sistema de vivienda actual.”
“Esta exposición invita a este diálogo a través de un recorrido por estos tres momentos:
- El mito: La “Casa propia” como destino aspiracional, sustentado en políticas neoliberales que han promovido la financiarización y excluido a amplios sectores sociales.
- La leyenda: Narrativas y prácticas de vivienda colaborativa que, desde la solidaridad y la autogestión, desafían la mercantilización del hábitat y priorizan el habitar sobre el capital.
- El Sueño: Imaginar un lugar para la vivienda colaborativa en Colombia, mediante instrumentos de acceso a tierra y financiamiento, marcos institucionales de apoyo y alianzas entre Estado, movimientos sociales, academia y ciudadanía.”
Caminos alternativos como el que aquí se plantea vale la pena tenerlos muy en cuenta frente a la situación de la vivienda en general y en particular de la vivienda para los menos favorecidos: Cada vez menos tierra habilitable para desarrollar proyectos tanto físicamente como por el alto costo del suelo urbano, disminución progresiva del tamaño de las viviendas, unificación del modelo aplicado indiscriminadamente sin consideraciones de contexto, clima y sociedades, y un claro énfasis en la cantidad y no en la calidad.
(Los textos entre comillas fueron tomados del impreso que acompaña la exposición)

2600 metros más cerca del Metro
El pasado 4 de febrero, en el auditorio Gabriel Serrano Camargo de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Bogotá D.C. y Cundinamarca, se llevó a cabo la primera de un ciclo de conferencias y mesas de reflexión alrededor del Metro de Bogotá.
En esta ocasión el arquitecto Camilo Santamaría, bajo el título “Historia y Potencial Urbanístico para transformar la Ciudad” Nos hizo un recuento del largo camino que Bogotá ha tenido que recorrer para tener una solución a sus requerimientos de movilidad, y también de las oportunidades que surgen ahora.
Los sistemas de trenes urbanos o metropolitanos no son nuevos en las grandes ciudades, el de Londres fue inaugurado en 1863, el de Estambul es de 1875 y el de Chicago de 1892.
En Bogotá se empieza a hablar del tema en 1942 cuando era alcalde Carlos Sanz de Santamaría. De1945 tenemos una propuesta de trazado de rutas de la SCA basada en trenes; desde entonces todos los gobiernos nacionales y municipales han hablado del metro, contratado estudios y hecho propuestas, que por diferentes motivos se quedaban en proyecto. De estos lograron concretarse acciones como el Plan Vial de Bogotá con su jerarquización de vías y construcción de corredores como la carrera 10, la avenida Caracas, la avenida de las Américas y la Avenida de El Dorado, entre otras, plan que aún sigue vigente. Otra La “Troncal de la Caracas” primer intento de organizar el caos en que se había convertido el transporte público, no tan exitoso.
Se podría decir que lo que tenemos hoy es producto de dos estudios que tuvieron un enfoque integral y multimodal: el de JICA y el que estructuró el SITM, el Sistema de Transporte Masivo de Bogotá.
En el 2000 inauguramos el sistema Transmilenio, con su sistema de carriles exclusivos y después el SITP, coordinados e integrados, hitos que definitivamente mejoraron la movilidad en Bogotá, ordenado, limpio y predecible. Este sistema ha demostrado ser más eficiente que muchos sistemas de metro.
Hoy ya se siente el metro en Bogotá, ya lo podemos tocar, una obra eficiente, ordenada, de alta calidad que vemos progresar día a día. Con muchos desafíos que tenemos que enfrentar: el espacio público, la cultura ciudadana, el impacto de la inserción de esta infraestructura en la ciudad construida, las oportunidades de desarrollo y renovación urbana y las formas de acometerlos, entre otras muchas.
Estos temas serán objeto de discusión y estudio en las próximas conferencias y mesas de reflexión que nos proponemos llevar a cabo en la SCA Bogotá y Cundinamarca.

MOVILIDAD METROPOLITANA
En la pasada sesión del comité intergremial de Bogotá y Cundinamarca María Carolina Castillo, presidente de Probogotá región, expuso las inquietudes que está generando el proyecto del Regiotram del norte o tren de Zipaquirá. Se trata de un proyecto que puede tener un gran impacto para mejorar la movilidad de las personas que entran y salen de Bogotá por el norte, y por esto mismo debería ser el resultado de un gran acuerdo y coordinación entre todas las entidades públicas y privadas tanto del departamento como de los municipios por donde pasa. No puede ser que este tipo de proyectos se sigan manejando aisladamente como si fueran los únicos sin considerar el contexto ni las implicaciones que tiene la implantación de un proyecto en el tejido urbano y rural, sin conocer y considerar el tipo de ciudad que se está proponiendo ni su coordinación con esas visiones, sin aprender de experiencias recientes como lo es el desarrollo del Regiotram de occidente.
Las principales inquietudes expuestas son:
- Baja capacidad del sistema propuesto: Hoy en día el corredor demanda 130.000 viajes hora sentido. El nuevo sistema estaría atendiendo escasamente al 5% de esta demanda. Es un gran esfuerzo que debería ser una solución más contundente para el problema de la movilidad metropolitana.
- Obstáculo para la conexión oriente occidente en Bogotá. Hoy en día a lo largo de lo que sería el trazado existen aproximadamente 86 cruces tanto peatonales como vehiculares. El proyecto propone reducir estos a 10.
- Se está planteando un cerramiento a lado y lado de la carrilera, esto supone una barrera de 17 km de reja contínua, dificultando la conexión para peatones, ciclistas y personas con discapacidad.
- Foco de inseguridad: Efecto sombra y rejas
- Costo de la tarifa: Se está proponiendo que este sistema sea autosostenible, o sea que lo recaudado por pasajes sirva para el sostenimiento y operación del sistema. Hoy en día no existe un sistema de transporte masivo en el mundo que se sostenga de esta manera. O las cuentas están mal hechas o la tarifa sería muy costosa.
- No se han asimilado las lecciones del Regiotram de occidente: Este proyecto demandó más tiempo del estimado, terminó con un recorrido más corto y salió más costoso de lo presupuestado.
Agregamos nosotros:
- Este regiotram debería estar conectado al Sistema Integrado de Transporte de Bogotá.
- Debería atender las necesidades de espacio público que la misma implantación genera en la ciudad.
La preocupación es real y creo que bogotanos y cundinamarqueses merecemos un proyecto que solucione todas estas preocupaciones.

Urbanismo colaborativo
Como parte de un convenio firmado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Caja de la Vivienda Popular, dentro del programa de mejoramiento integral de barrios, se han venido desarrollando una serie de actividades con expertos y con la comunidad del barrio Bilbao en la localidad de Suba de Bogotá.
Desafortunadamente esta localidad presenta indicadores preocupantes de feminicidios y violencia contra las mujeres. En las indagaciones previas se identificó que los recorridos que tienen que hacer las mujeres desde y hacia su casa, especialmente en la noche, son inseguros o se perciben inseguros. Por esto todas las acciones que aquí se proponen van encaminadas a producir una solución de urbanismo nocturno con enfoque de género.
Análisis del sitio y de las condiciones de la población, talleres con expertos y con la comunidad haciéndolos partícipes en la toma de decisiones de lo que deberá ser el diseño, la cocreación, una planificación desde abajo, desde el territorio, un diseño basado en las conclusiones de estos talleres, son la mejor manera de lograr que una solución de diseño cuente con una comunidad involucrada, que lo percibe como suyo ya que desde el comienzo tuvo la oportunidad de hacer oír su voz e influir en él.
Así, para darle solución al problema se plantea el uso de herramientas como el diseño participativo, el place making, el urbanismo táctico, la acupuntura urbana.
Place Making es un acercamiento multidisciplinario a la planeación, diseño y manejo de los espacios públicos, que pone el énfasis en la participación de la comunidad, el diseño centrado en el hombre y en la creación de ambientes funcionales, atractivos y significativos para la comunidad. Así, aunque el place making actúa con una variedad de métodos y a diferentes escalas, se caracteriza por mejorar la vitalidad urbana y reforzar la identidad de los sitios poniendo el foco en la gente más que en las obras de infraestructura o en los edificios. Es “construir lugar donde no hay lugar”, en palabras del arquitecto John Octavio Ortiz, conferencista en este trabajo.
El urbanismo táctico engloba todas aquellas medidas temporales, rápidas y reversibles que se aplican en el espacio público para resolver problemas urbanos concretos. El objetivo es experimentar con ideas nuevas antes de convertirlas en políticas permanentes, y evaluar su impacto real en la vida de las personas sin necesidad de grandes inversiones iniciales.
La acupuntura urbana se refiere a un tipo de intervención en un entorno que genera un cambio inmediato y sirve de disparador para que se produzcan más acciones como estas u otras que mejoren las condiciones de los lugares.
Todo esto encaminado al mejoramiento de las condiciones de una comunidad desde el entendimiento de su situación real.

Uso y abuso del espacio público: una deuda urbana pendiente
En muchas ciudades colombianas repetimos el mismo diagnóstico: falta espacio público. Lo decimos con razón, lo exigimos en planes de desarrollo y lo reclamamos en debates urbanos. Sin embargo, hay una verdad menos cómoda que rara vez asumimos: no es solo que falte espacio, es que tampoco sabemos usar el que tenemos. Y esa carencia de cultura cívica termina siendo tan dañina como cualquier déficit de metros cuadrados.
El espacio público debería ser un pacto colectivo. Un territorio común donde ninguna actividad privada domine, donde la calle, el parque o el andén funcionen como escenarios de igualdad. Pero en la práctica, lo hemos convertido en un campo de apropiaciones progresivas, guiadas por una lógica tan cotidiana como peligrosa: el “ya que”.
- Ya que tengo una caseta, pongo un techo.
- Ya que tengo un techo, saco mesas.
- Ya que saqué mesas, ocupo un poco más.
Así, paso a paso, lo público se va desdibujando. No de golpe, sino por acumulación. Lo vemos en las terrazas comerciales que nacen como extensiones ligeras del espacio urbano y terminan convertidas en un segundo local, cerradas, amobladas, consolidadas. La terraza deja de ser transición y se vuelve privatización silenciosa.
Lo vemos también en los restaurantes que techan andenes, anulando su función básica: permitir el tránsito libre. Un andén cubierto deja de ser ciudad y se convierte en interior comercial. No es una discusión normativa; es una ruptura directa del sentido de lo público.
Algo similar ocurre con los vacíos urbanos. Retiros, bahías y antejardines que deberían ser respiros para la ciudad terminan colonizados por ventas informales, estacionamientos improvisados o extensiones de bares. El vacío se interpreta como oportunidad de negocio, no como espacio colectivo.
A esto se suman prácticas que hemos normalizado: parques sacrificados como discotecas temporales durante ferias, canchas públicas cerradas al uso comunitario, plazas de mercado donde quienes sostienen la tradición son desplazados por lógicas extractivas, y noches que dejan muros sucios, jardines dañados y calles tratadas como territorio sin dueño.
El problema de fondo no es solo urbano, es cultural. Ninguna ciudad puede sostener una vida pública sana si no existe corresponsabilidad. El derecho a la ciudad no es únicamente el derecho a usarla, sino el deber de cuidarla.
Sí, nuestras ciudades necesitan más espacio público. Pero antes de construirlo, debemos preguntarnos si estamos preparados para habitarlo. Porque el problema no es la falta de espacio público: es la falta de responsabilidad colectiva. Y mientras no cambiemos nuestra cultura urbana, cualquier metro que ganemos lo volveremos a perder.
Arq. Santiago Dussán López, presidente SCA Caldas

LOS GANADORES
Los ganadores de la pasada Bienal del Espacio Público V 3, una iniciativa del DADEP y la SCA fueron:
El ganador del premio Fernando Jiménez Mantilla fue el “Proyecto de revitalización en torno al cable de San Cristóbal” Cuatro parques del Consorcio Arquitectura y espacio urbano (Carlos Puerta, Verónica Ortiz, Danilo Sepúlveda y colaboradores).
Los reconocimientos a las buenas prácticas en el espacio público construido también los obtuvieron este proyecto y el Proyecto Urbano PIP Bello Horizonte de la Secretaría Distrital del Hábitat.
El reconocimiento a las buenas prácticas en los espacios privados afectos al uso público lo obtuvo el proyecto CEFE Chapinero- parque Vertical de Alejandro Rogelis y su equipo.
El reconocimiento a las buenas prácticas en la gestión integral del espacio público lo obtuvo “Ecobarrio La Roca. De la tierra al viento” de la Secretaría Distrital del Hábitat.
Una mención especial en la categoría de Gestión la obtuvo el “Demos Centro internacional” de la Asociación Gremial Cívica Centro internacional San Diego Asosandiego.
El reconocimiento a las buenas prácticas académicas como aporte a la transformación del espacio público lo gano “Desorientación Sexual del Cis-tema Espacial Urbano de Sergi Gómez Gómez egresado de la Universidad Nacional de Colombia.
El premio Luz Amorocho Carreño al espacio emblemático de la ciudad 2025 fue para el “Parque Ecológico Distrital de Montaña Entrenubes” obtenido mediante la votación del público.
El Jurado estuvo conformado por los arquitectos Fernando Montenegro Lizarralde, Carlos Niño Murcia, Fernando Viviescas Monsalve, Diana Marcela Rodríguez Ríos y Edgar Enrique Duarte Quiroga.
Cito un aparte del acta de juzgamiento: “El Jurado quiere resaltar que el conjunto de los trabajos examinados participa del avance cultural que la ciudad ha alcanzado en la comprensión del complejo papel que juega la dimensión del Espacio Público en la construcción de la ciudad contemporánea, en tanto ámbito de existencia de la humanidad en el siglo XXI: cada uno de ellos da cuenta de un intento de construir ciudad a partir de haber re-imaginado lo público.
Sumado al hecho de que en todas las propuestas se hace evidente lo determinante de la participación ciudadana, las realizaciones dan cuenta del papel que ellas juegan en la consolidación de la convivencia ciudadana, la diversidad y la consolidación de nuestra responsabilidad en el cuidado y conservación de la naturaleza.
Todo lo cual, a juicio del Jurado, ha constituido una demanda fundamental de conocimiento que ha empezado a mover a las disciplinas del espacio —Arquitectura y Urbanismo— hacia innovaciones pedagógicas y metodológicas pertinentes y hoy posibles en el espectro cognitivo.”
Para más información ir a www.scabogota.org y al catálogo de la BEPBOG pronto a publicarse.

La tercera dimensión de lo público
En 2018, la Alcaldía de Bogotá convocó un concurso público de arquitectura para el CEFE Chapinero. Dada la importancia de Chapinero como centro urbano de la capital, nos sorprendió el lugar escogido para el equipamiento: un pequeño lote en el corazón del sector más exclusivo de la ciudad. Esta decisión me pareció polémica y se confirmó al descubrir que el proyecto enfrentaba duras críticas: la opinión pública descalificaba su ubicación y cuestionaba la legitimidad de construir un equipamiento público allí: Los equipamientos públicos “deberían localizarse en sectores vulnerables, donde los servicios escasean”. Pero es que la zona funciona como muchos grandes centros urbanos: un espacio de encuentro de múltiples grupos ciudadanos.
La población flotante supera con creces a la residente y, al habitar el lugar, se enfrenta a un sistema donde las arquitecturas son agentes de exclusión. El plano vertical actúa como límite y las alturas de la ciudad se asocian con privilegio y estatus.
Así, la actuación pública tenía una responsabilidad enorme. Concebí el CEFE Chapinero como el espacio más inclusivo en el contexto más exclusivo de la ciudad. Como un manifiesto del poder de lo público. La arquitectura debía desaparecer; el espacio público debía elevarse, liberarse, proyectarse en vertical. Una ciudad que sube para todos, donde los andenes se prolongan, las plazas flotan y las alamedas se suspenden entre niveles.
El edificio deja de ser objeto y se convierte en infraestructura urbana que conecta, acoge y celebra la diferencia. Cada altura es espacio público; cada terraza, un escenario de encuentro. En el primer año de funcionamiento, la idea se hizo tangible. Estudiantes se detienen en terrazas para estudiar o conversar, disfrutando las visuales hacia los cerros bogotanos y la ciudad que se despliega ante ellos. Familias caminan por jardines suspendidos, respirando un aire que antes parecía reservado. Trabajadores encuentran pausa y sombra, mientras artistas transforman plazas y pasajes en ágoras modernas.
Las prácticas de apropiación ciudadana no solo validan la propuesta, sino que la transforman continuamente, demostrando que un edificio puede dejar de ser un objeto para convertirse en infraestructura viva de la ciudad.
El reconocimiento en la Bienal de Espacio Público de Bogotá otorgado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos y el DADEP no celebra un objeto formal. Reconoce una idea contemporánea de ciudad: aquella en la que el espacio público no se restringe ni se agota en el suelo, sino que se expande, se eleva y se proyecta hacia arriba, incluyendo a todos sus habitantes.
El CEFE Chapinero pone en evidencia que la ciudad puede subir sin excluir. Que la altura deja de ser privilegio y se convierte en un derecho compartido. Que lo público puede ser vertical, vivo y abierto. Y que, cuando eso sucede, la ciudad aprende a encontrarse consigo misma.
Arquitecto Alejandro Rogelis, ganador en la BEPBOG V3

ESPACIO PÚBLICO Y MINORÍAS
Iniciamos una serie de columnas sobre los proyectos y los autores ganadores de la pasada Bienal del Espacio Público V3, una iniciativa de la SCA Bogotá D. C. y Cundinamarca y el DADEP.
En esta ocasión se incorporó una nueva categoría, la de proyecto académico, en la que participaron proyectos de estudiantes de los últimos semestres de arquitectura. El jurado le otorgó el reconocimiento a las buenas prácticas académicas como aporte a la transformación del espacio público al proyecto “Desorientación sexual del cis-tema espacial urbano” de Sergi Gómez Gómez de la universidad Nacional. *
Los proyectos académicos, al estar desligados de las exigencias de un proyecto profesional, permiten exploraciones y enfoques que pueden dar respuestas a temas que no se abordan en otros ámbitos, y aquí se vuelven muy importantes la identificación del problema y las preguntas que se formulan buscando una respuesta.
Este proyecto está planteado desde la periferia (económica, social y hasta geográfica) y cuestiona la arquitectura y el urbanismo como instrumentos que han servido para “reforzar las normas cis -heteronormativas y excluir cuerpos disidentes”
También pone en cuestión desde la forma de aproximarse a un problema hasta el papel de la arquitectura para darle respuesta a ese problema.
Desde la conciencia del cuerpo, de la existencia, de la pertenencia a un grupo específico (en este caso “marika -travesti -kuir”), del deseo, plantea formas de habitar y de apropiarse del espacio público, ese espacio que se vuelve, muchas veces porque no se tiene acceso otro, el lugar de la vida, de la relación, de la expresión, de ejercer ese derecho a la ciudad a menudo de una manera desafiante y agresiva con lo establecido, pero no carente de motivación.
También nos muestra que hacer arquitectura no es solo proyectar y construir espacios y objetos, sino que también es resignificar espacios y objetos existentes y plantear otras formas de habitar lo existente, y toma espacios públicos también periféricos, remanentes, espacios de no ciudad.
El espacio público que tenemos hoy no es más que el reflejo de nuestra sociedad con sus tensiones, conflictos, desequilibrios, aspiraciones y narrativas.
El ideal de conseguir un mejor espacio público (ordenado, limpio, seguro, sostenible e incluyente) es tarea no solo de arquitectos y urbanistas, sino de todos como sociedad para superar todas estos conflictos e inequidades y de pronto pasa también por la revisión de ese ideal de espacio público.
*Para entender mejor este contexto ver el artículo “Entre diseñar la marikada y travestir el espacio: De disidencias sexo-genéricas en la arquitectura” del autor en: